domingo, 21 de julio de 2013

A Terror Frío

"Donde no hay imaginación, no hay horror." 
Arthur Conan Doyle

Encerrado, uno no conoce el terror hasta que lo experimenta.
Puede crearse fantasías que desafíen su lógica hasta el punto máximo al que pueda soportarlo, pero jamás llegará a la locura causada por el terror real.
De ese que te puede dejar paralizado por severos minutos hasta recobrar la mínima parte de la conciencia que sólo te permitirá concentrarte en la locura por la cual vivirás hasta morir en pocas horas
Lo más curioso es que no es la locura la que te mata, pues varios "locos" han logrado sobrevivir a su falta de potencial mental.
La muerte es ocasionada por el horror, la pesadilla viviente, por un fenómeno insospechado, incluso por uno mismo.
No he llegado a entender por qué razón el tan famoso miedo proviene de la oscuridad.
Incluso la luz puede ser más tenebrosa, capaz de ver a tan insensibles criaturas, vivir en la luz que alguna vez el mismo lucifer llego a producir en su tiempo en el que no era desterrado al igual que varios ángeles caídos.
Vengan ángeles negros, liberarme de ésta pesadilla llamada realidad, llamada subconsciente, llamada muerte.
Pues bien, todos sabremos que moriremos, pero nadie sabe la razón de su muerte, nadie conoce el momento de su muerte, pero hay algo, alguien, que lo sabe todo, y le gusta ver la desgracia de los demás, le gusta jugar a sentirse superior y pisotear a aquellos que piensan en acercarse a su puesto.
Saludos a aquellos que se sienten miserables, aquellos de mente débil que prefieren morir, pues ellos desde el principio están condenados.
En resultado, nada sirve para sobrevivir, pues la vida se desperdicia en cosas supuestamente útiles, pero ninguna como vivir, que viene siendo inútil ante el hecho de que todos moriremos.
¿Y qué importa morir cuando estás a pocos pasos?

Dicha nota ya citada fue encontrada a lado de un cuerpo congelado.

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