sábado, 17 de agosto de 2013

Un pequeño tramo

"No debe prometer andar en la oscuridad quien no ha visto el anochecer".
John Ronald Reuel Tolkien

Primer día de trabajo... allá voy...
Mi nombre permanecerá en incógnito hasta que descubran mi cuerpo al momento en que muera junto con está nota.
Al salir de estudiar, necesitaba pagar la renta del cuarto donde vivía, me toco vivir con una compañera que ha pagado la renta durante los 3 años que he vivido ahí, lamentablemente me ha impuesto varias reglas que he tenido que seguir por mi propia seguridad, ya que viviendo en la calle estoy seguro de que no sobreviviría ni una semana, al menos no sin recursos, y doy gracias a poder vivir "solo" sin ayuda financiera de mis padres excluyendo los gastos en mi educación.
Así bien, empecé a buscar trabajo por las tardes y regresar temprano a casa por petición de mi compañera, que bien podría parecer mi madre, de no ser que sólo tiene dos años más que yo.
Hasta que por fin encontré un pobre trabajo que bien me podía servir para callarle la boca de una vez a mí compañera que tanto me insistía en que consiguiera empleo.
Recibí una llamada, la cual provenía del mismo pobre trabajo, un trabajo en una tienda comercial como velador... así que lo único que tenía que hacer era ir y quedarme hasta noche cuidando el lugar.
Llegue en la tarde a hablar con mi nuevo jefe, aclarando asuntos de negocios y así...
Entonces, me quede esa noche, cuidando de la tienda, me encontré a un viejo, que al verme sólo bajo y la cabeza y se fue, al preguntarle a mi jefe antes de que se fuera quien era el viejo me respondió
-"Ah, ese era el antiguo velador, bueno, suerte".
Me quede sólo en la tienda, la recorría y veía todas las cosas que había sosteniendo sólo una linterna, en eso escucho un ruido proveniente del área de automóviles, encontré una llanta que se había caído, la recogí y puse en su lugar, camine unos pasillos más y escuché el mismo ruido, regresé y la llanta se volvió a caer, entonces la acomode en el suelo para que no estorbara y no se moviera de nuevo, camine un poco menos y el mismo ruido sonó y encontré la misma llanta en el mismo lugar de la primera y segunda vez, deje la llanta y ya no la tomé... eso fue lo más interesante de toda la noche.
Regresé a casa sólo para dormir y despertarme más tarde, tener que tomar el ultimo camión para llegar a mi absurdo trabajo de llantas fantasmas.
Tomé el camión y me senté pegado a una ventana, estaba oscureciendo, pero poco me importaba llegar a mi trabajo, tenía más sueño que nada.
Observe el camión y al camionero, el camión de gran tecnología que había puesto el gobierno con nuestro dinero en impuestos, para cobrarnos más, pero con "exactitud"
El camionero era un pobre viejo que sólo quería terminar su viaje para poder dormir, yo también quería eso.
La oscura carretera iluminada por pocos focos en las calles...
El camión perdió control derrumbándose, ardiendo en fuego al igual que los pocos pasajeros que había incluyéndome.
Todo empezó a arder, la calle se ilumino por el fuego.
Tome un pedazo de papel y escribí esto antes de que mi cuerpo se muriera.
Pero bueno, así inicia mi primer día de trabajo...
en la muerte.

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