"La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella."
Louis Charles Alfred de Musset
Pasa cada día, es algo que no quiero quitar de mi mente, ni siquiera físicamente he sido capaz de apartar eso.
Nuestra casa es bastante lujosa, cerca del tamaño de una mansión, he sido capaz de obtener esto gracias a grandes sacrificios de mi fiel compañera de la cual jamás pienso apartarme.
Puede que sea un abusador, es posible que haya utilizado engaños e incluso sea un egoísta, no me importa que tanto me digan las demás personas. Hay quienes son incluso peores.
La casa se compone de una enorme sala, dos pasillos a los laterales que llevan a una sala de lavado y a la izquierda una sala de estar y la cocina, ignorando la biblioteca de la puerta a la derecha.
Al subir las escaleras hay otro pasillo que lleva a 5 habitaciones diferentes, de las cuales una lleva al piso superior donde se encuentra la terraza y la piscina, otra lleva a otro pasillo donde está el baño y demás salas que uso para guardar reliquias, y los últimos tres son cuartos que ocupamos para mí, mi acompañante, y la sirvienta cuando solía venir aquí.
La casa es muy grande y se encuentra la mayor parte del tiempo vacía, desgraciadamente.
Antiguamente esta casa solía ser lugar de varias fiestas (no todas) debido a su importancia en la capital del país. Muchas personas solían visitar esta casa, no únicamente en la fiestas, era un lugar muy animado y colorido en la capital.
Teníamos, antiguamente, a una sirvienta, joven de unos 22 años, consiguiendo dinero para los niños de su hermana, sus sobrinos, que parecían estar enfermos. Sin embargo fueron muy bien cuidado por sus familiar y pocas veces la escuchaba gritar y llorar en el baño de la casa. La mayor parte del tiempo la pasaba rondando por la casa, pareciera que tuviera ya una ruta diseñada a través de todo el lugar pues en mi rutina siempre la veía aproximadamente en el mismo momento que el día anterior, y que el día anterior a ese, y al anterior del anterior de ese...
Un día hubo un terrible accidente, al parecer la sirvienta sirvió veneno en las copas de champagne que servimos 2 días antes de la llegada de un valioso magistrado del país.
Iba a haber un festival el día 23 de Marzo, iba a venir el magistrado a nuestra casa, nunca nadie tan importante había visitado nuestra casa desde hace 3 meses.
Se hicieron 2 fiestas de bienvenidas, los dos días antes del suceso, el 21 y 22 de Marzo. O al menos eso se tenía pensado.
El día 21 cerca de las 11 u 12 de la noche, hora a la cual suelo despertar para ir por un vaso de agua, una mujer empezó a gritar. El cuerpo de un secretario estaba en el suelo, muchas personas corrieron a tomarle el pulso, a escuchar su respiración, el veneno había tomado lugar, el hombre estaba muerto. Cuando interrogaron en ese mismo lugar a la mujer que gritó, afirmando ser su amante, comentó que el señor había bebido ya 5 copas más demás bocadillos, era imposible que hubiese muerto por exceso de alcohol, lo más probable sería un envenenamiento por el pescado que sostenía en su mano izquierda antes de darle un ultimo sorbo a su copa fría. Pero, ¿por qué nadie más había sufrido eso?
En unos minutos la gente empezó a caer muerta, fue tanto el impacto de las demás muertes que la gente corrió huyendo del lugar y faltaron minutos, puede que segundos para que la policía llegara al lugar y arrestara a la única persona encargada de los alimentos, la sirvienta.
Las pistas la delataban, una botella de veneno en la cocina, manchas grasosas en la mano de la sirvienta, incluso se notaba demasiado nerviosa... aunque algo me decía que era posible que no fuera ella. No se arriesgaría a matar personas teniendo familiares enfermos. ¿Por qué lo hizo?
El veneno era un veneno lento y letal, por lo tanto con una sola dosis podrías morir, sin embargo, su proceso de envenenamiento es lento y no inmediato, por ello la caída repentina de los cadáveres en la sala.
Mande inmediatamente limpiar el lugar, no soportaba el olor a carne pudriéndose.
Ya nadie quería acercarse al hogar, perdí esperanza de que se volviera a reunir gente importante aquí.
Unos días después, mi esposa me confesó algo que me sobresaltó, le veía rara desde el día del accidente, pero suponía que fue por el shock del suceso. Ella fue quien envenenó a los invitados y culpó a esa "ingenua" de la sirvienta. No podía creerlo, me alejé de ella pensando que podría cometer otro asesinato en ese preciso momento. Ella arrepentida me rogaba que la perdonase, había hecho eso para conseguir más dinero, matando a uno de los secretarios que le pasaría un 30% de sus riquezas a ella.
Todo esto por un misero 30%
El dinero ya no importa ahora que... ¿que no podemos conseguir más dinero?
Es cierto, yo hubiera hecho lo mismo... pero no podía volver a verla a los ojos, todo había cambiado, ella había cambiado... no, nunca lo hizo... ¿qué me pasó a mí?
Supongo... Hay quienes son incluso peores.
Dormí con ella esa noche, no quería seguir enojado, ni volver a dormir en el cuarto de invitados.
Cerca de la medianoche, cuando bajé a la cocina por mi usual vaso de agua, al querer encontrar el interruptor de la luz, una mano fría me toco momentos antes de que la quitase bruscamente, ese movimiento prendió la luz de golpe, no debió de ser más que una simple alucinación.
Regrese a la cama
Al despertar sentí de nuevo la mano fría, es la mano de mi esposa que está fría... no, no es la mano, es too su cuerpo.
Está muerta.
Un frasco de veneno en la mesita de noche que da una lenta y silenciosa muerte.
Pasa cada día, es algo que no quiero quitar de mi mente, ni siquiera físicamente he sido capaz de apartarla a ella. Siempre duerme conmigo, poniendo su mano fría en mi mano muerta.
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